domingo, 21 de mayo de 2017

Escribe una historia de un personaje con miedo al amor.

Él era un chico reservado que escondía debajo de una coraza todos aquellos pensamientos que le quitaban el sueño. Era de esos chicos que se pasan el día haciendo bromas, escondiendo bajo una fina capa de algodón su verdadera personalidad. A veces parecía un gran témpano de hielo que ni el sol más caliente conseguía derretir. Le costaba mostrarse como era. Le costaba confiar. Le costaba ser serio o dejar de ser un chico tímido. ¿Por qué? Era algo que jamás contaba. Tal vez no había un motivo concreto. Tal vez fueron los pequeños golpes de la vida los que habían hecho de él lo que ahora era. Tal vez...

Ella era magia. Era una gota de agua en mitad del inmenso desierto. Era esa chica intrépida y divertida que se mostraba tal y como era. No escondía nada. Era transparente. Y eso gustaba y asustaba a partes iguales. Pero ella no le rendía cuentas a nadie. Le gustaba como era. Le gustaba su forma de expresarse, de querer, de sentir. Era fuego. Era un fuego potente que podía acabar con todo si se lo proponía.

Resultado de imagen de amorUn día, nuestro tímido chico iba camino del trabajo, pensando en nada y en todo a la vez. Iba tarareando viejas canciones que sonaban en la radio. Música alta, adiós problemas. Prefería no pensar. En ese mismo instante, ella, como cada mañana, terminaba de desperezarse frente al espejo para continuar, un día más, con unos estudios que estaban acabando con la poca motivación que tenía. Los golpes del destino, que a veces son muy caprichos, hicieron que el hielo y el fuego unieran sus vidas; o, al menos, sus miradas se mantuvieran fijas en la otra persona. En ese momento, ella sintió un hielo que jamás había experimentado; y él fue derritiéndose con las sonrisas que ella le dedicaba.



"Es complicado", decía él. Ella no lo entendía. Era impulsiva. Lanzada. Atrevida. Él era esa gota de cordura que a veces ella anhelaba. Era paciencia. Tranquilidad. Calma. Pero lo más complicado de todo: era un esquivo del amor. No quería enamorarse. No quería juntar su vida con la de otra persona. Se negaba a regalar besos de cariño; para él, los besos debían ser de pasión, sin sentimiento de por medio. Se negaba a enamorarse. Huía de la absurda idea de confiar en alguien, de sentir complicidad, de dormir abrazado a otra persona...

Así que ella, apartó su impulsividad, se armó de paciencia. Entendió, poco a poco, la dificultad que aquel chico tenía. No se rindió. Confió, confió, confió en él y en el futuro que podrían tener juntos. Cada día, notó cómo la mirada del chico brillaba más. Notó cómo se ensanchaba su sonrisa. Notó cómo el fuego empezaba a inundiar su piel, apartando el frío de su cuerpo. Ella no se detuvo. Hasta que los abrazos de él eran cariño. Hasta que por las noches, sus brazos cubrían el cuerpo de ella. Y así fue como ella consiguió ir rompiendo todas las corazas que él tenía. Poco a poco. Despacio. Consiguió que el chico tímido mostrara sus sentimientos. "Estoy enamorado", dijo él.

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