Echo de menos aquel mensaje que no decía nada y, a la vez, se llevaba toda la furia, dejándolo todo en calma. Echo de menos esa palabra que solo tú me decías, que solo de ti me gustaba. ¿La recuerdas? Jamás dejaré que nadie más me llame así. Es algo solo nuestro. Tuyo y mío. Nuestro. Echo de menos todos los planes de verano, todas las madrugadas de un sábado volviendo a casa, cada risa, cada promesa, cada mirada. Echo de menos mirar a alguien y encontrar tus ojos, echo de menos la capacidad que tenía de entenderte, sin hablarte.
Echo de menos lo que éramos, juntas. Echo de menos las llamadas en un vano intento de tranquilizarme. Echo de menos todo contigo.
Te echo de menos a ti, amor.